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Jushu: qué es y cómo obtener humildad y presencia en la oración

Jushu: qué es y cómo obtener humildad y presencia en la oración

Jushu es la humildad del corazón en la adoración -y en la vida en general- que encauza nuestras acciones y pensamientos en el camino recto.
Jushu es la humildad del corazón en la adoración -y en la vida en general- que encauza nuestras acciones y pensamientos en el camino recto.
Por: Redacción

¿Qué es Jushu?

Jushu significa calma, serenidad, tranquilidad, dignidad y humildad.

Incrementamos nuestro jushu a través del temor de Allah y el conocimiento de que Él siempre no observa. Significa que nuestro corazón está delante de su Señor con humildad y sumisión. Allah nos dice:

“Presentaos ante Allah con total entrega”. (Surah al-Baqarah 2:238)

Parte de la obediencia es inclinarse, ser solemne y sumiso, bajar la mirada y humillarse por temor a Allah, exaltado Sea.

El lugar del jushu es el corazón, y sus efectos se manifiestan en el cuerpo físico. Las diversas facultades siguen al corazón: si el corazón está corrupto por negligencia o los susurros de Shaitan, la adoración de las facultades del cuerpo también se corremperá.

El corazón es como un rey y las facultades son como sus tropas que siguen sus órdenes y van hacia donde se les manda. Si el rey es depuesto, sus seguidores se pierden, que es lo que sucede cuando el corazón no adora adecuadamente.

Jushu es la humildad del corazón en la adoración -y en la vida en general- que encauza nuestras acciones y pensamientos en el camino recto.

Ser temerosos del estado de nuestra adoración

Tener miedo de que la adoración no sea aceptada no es un signo de hipocresía o shirk. Es, más bien, una señal de que una persona reconoce la importancia de la adoración y está tratando de cumplirla, al mismo tiempo que reconoce sus propios defectos.

El Corán describe el miedo sobre el estado de uno como un signo de creencia, no de hipocresía o eludir. Describe a los creyentes como “Los que tienen temor del castigo de su Señor” [Corán; 70,27]; y “los que dan de lo que se les da y sienten temor en su corazón porque saben que han de retornar a su Señor” [Corán; 23.60]; y “Y quien haya temido la comparecencia ante su Señor, tendrá dos jardines” [Corán; 55,46].

En este sentido se dice que ‘Umar b. al-Khattab, que Dios esté complacido con él, dijo: “Si hubiera sabido que Dios había aceptado una de mis postraciones, o una moneda de plata en caridad, nadie hubiera sido más querido para mí que la muerte“.

Sin embargo, la forma correcta de lidiar con este miedo no es paralizarse por él, sino dar los pasos hacia una acción beneficiosa.

Dificultades para concentrarse en la oración

Desarrollar la atención y la concentración en la oración es la meta deseada, ya que la oración es verdaderamente beneficiosa cuando el corazón y el cuerpo de uno trabajan en armonía, no cuando uno está distraído por preocupaciones externas. El Corán dice: “Habrán triunfado los creyentes. Aquéllos que en su salat están presentes y se humillan” (Corán; 23.1-2).

Sin embargo, mientras debemos esforzarnos para conseguir esta presencia mental, debemos reconocer que ser conscientes de que estamos distraídos es una buena señal de que el Shaytan está tratando de interponerse entre nosotros y nuestro Señor.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo que “cuando se llama el iqama, el Shytan se acerca, hasta el punto de que se interpone entre una persona y su alma, diciendo: ‘Recuerda esto y recuerda eso’ sobre cosas en las que no había pensado antes, hasta que una persona ya no puede recordar cuánto ha orado” [Bujari y Muslim].

El Imam al-Shaʿrawi, en su exégesis, explica el versículo: “Y obedeced a Allah, obedeced al Mensajero y tomad precauciones” [Corán; 5.92] diciendo que se nos instruye aquí a estar en guardia porque el Shaytan no puede aguantar que uno obedezca, y por lo tanto busca confundir a una persona o comprometer su adoración mientras lo hace.

En este sentido, al-Shaʿrawi relata una historia que se ha contado sobre el Imam Abu Hanifa, que Dios esté complacido con él, a quien se le acercó un hombre que había enterrado algo de dinero y ya no podía encontrarlo. Le dio instrucciones para que pasara la noche en oración, y luego regresara y le informara. Más tarde, el hombre vino y le dijo al Imam que mientras estaba en oración, de repente imaginó la ubicación precisa de su dinero. El Imam respondió: “Por Dios, sabía que el diablo no te permitiría completar la noche con tu Señor“.

Lograr el jushu y presencia de la consciencia en la oración

El Imam al-Ghazali, en su Ihya ʿUlum al-Din, presenta varios consejos relacionados con la concentración en la oración. Entre ellos enumera:

-Una Preparación adecuada para la oración, que incluye pensar en la vida futura y estar ante tu Señor

-Reflexionar sobre las palabras y los significados que se recitan durante la oración.

-Retirar de los alrededores inmediatos, cualquier cosa que pueda distraer durante la oración.

-Retirar de la vida las cosas que distraen durante la oración.

-Eliminar el amor por este mundo del corazón; es una causa fundamental de mucha distracción.

-Devolver inmediatamente la mente a la oración cuando la encontramos divagando.


Fuente: https://honeyfortheheart.wordpress.com    https://darussalam.com/    https://www.seekersguidance.org

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