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León Tolstoi habla sobre el Profeta Muhammad

León Tolstoi habla sobre el Profeta Muhammad

León Tolstoi habla sobre el Profeta Muhammad
León Tolstoi habla sobre el Profeta Muhammad
Por: Dr. Ezz El-Din Farrall

El conde de León Tolstoi era hijo del general Tolstoi y nieto del político ruso, el conde de Tolstoi. Empezó como soldado y luego se dedicó a reformar el estado social a través de sus escritos que reflejaban su pensamiento, por los cuales ha obtenido una gran fama en todo el mundo. En sus escritos criticaba y se burlaba de los líderes de diferentes doctrinas, lo que dio lugar a que le calificasen como ateo.

Era un escritor justo. Cuando observó que los partidarios de otras creencias maltrataban al Islam, su entusiasmo por defender la verdad le motivó a preparar un ensayo sobre el profeta del Islam citando parte de sus biografías. En él leemos:

“El Profeta del Islam nació en los territorios árabes, de padres pobres. De joven era un pastor, y se inclinaba a la soledad tanto en los campos abiertos como en el desierto, contemplando a Allah, el creado del universo.

Sus contemporáneos árabes adoraban a varios dioses, y exageraban en acercarse y complacerse con ellos y les presentaban diferentes sacrificios.

Sin embargo el Profeta del Islam, cuanto más avanzaba su edad más crecía su convencimiento de la falsedad de estos dioses. En cambio creía más en la existencia de un Dios verdadero para toda la gente.

La creencia de Muhammad en la existencia de un solo Dios se incrementó. Por ello, llamo a su familia y comunidad para convencerles de su idea, declarando que Allah le había elegido para que les guiara y le había encargado convencerles de la verdad y destruir sus falsas creencias y adoraciones.

La religión a la que se dedicaba Muhammad invitaba a creer que Allah es único, no hay Dios más que Él. Así no está permitido adorar a nada ni nadie más… Creer que Allah es justo y compasivo con sus siervos… El destino del hombre depende, únicamente, de creer en Allah, Quien le recompensará en la Otra Vida, en cambio, los que desobedecen la legislación de Allah, tendrán un doloroso castigo en el Día Final. Allah ordena a la gente que Le amen y se amen entre sí. Al amor de Allah se cumple por medio de la oración, y el amor a la gente comprende apoyarse en la fortuna y en la adversidad… Los que creen en Allah y en el Día Final deben dedicar sus esfuerzos a evitar todo lo que provoca sus instintos y alejarse de las delicias de la vida, así como les impone que no sirvan o glorifiquen al cuerpo, sino que instruyan y rectifiquen el alma.

Muhammad no dijo que fuese el único Mensajero de Allah, sino que manifestó su creencia en Moisés y Jesús, y recomendó que los judíos y los cristianos no fueran obligados a dejar su religión.

En los primeros años de su llamamiento sufrió gran opresión de los incrédulos, al igual que todos los profetas anteriores que llamaron a sus comunidades a la verdad. Estas opresiones no le desanimaron, sino que persistió en llamar a si comunidad al Islam.

Los creyentes se distinguieron de los árabes por su modestia, ascetismo, esfuerzo en el trabajo, satisfacción y apoyo constante a sus correligionarios en sus desgracias.

El grupo de los creyentes no tardó en ser estimado y respetado por la gente que vivía a su lado. Además, su número crecía día a día.

Entre las virtudes del Islam destaca la recomendación de tratar bien a los cristianos a los judíos y sus clérigos. Incluso permite a los hombres musulmanes que puedan casarse con cristianas o judías. No se esconde a la gente de intelecto la enorme tolerancia que esto significa”.

Al final del ensayo León Tolstoi concluye:

“No hay ninguna duda de que Muhammad es uno de los grandes reformistas quienes aportaron enormes beneficios a la sociedad. Para él, ya es bastante el mérito de haber podido guiar a su comunidad a la verdad e inclinarse por la paz absteniéndose de derramar sangre y sacrificios. También es bastante el mérito de abrir el camino a su comunidad para la prosperidad y el avance. En realidad, es un gran logro para un hombre dotado de potencia, prudencia y conocimiento. Un hombre como Muhammad es digno de ser estimado y respetado”.


Fuente: El Profeta del Islam en el espejo del pensamiento occidental. Traducido por el equipo de traducción de Al Azhar, editado por Nuevos Musulmanes.

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